Antes de su primera prueba oficial, Barris,
cuando aún no había cumplido
los trece años de edad, era un asiduo participante de las pruebas
pedestres que se celebraban en todos los barrios de Barcelona con
motivo de sus fiestas mayores. Su circuito de entreno transcurría
por la plaza del Pino, calle Petritxol, calle Puertaferrisa, calle
del Pino y plaza de San José Oriol con un perímetro aproximado
de 700 metros en pleno barrio gótico de Barcelona. Su control siempre
era, cuántas más vueltas mejor. Aquí es donde empezó
su trayectoría atlética.
A
parte de los méritos expuestos en apartados anteriores,
Tomás Barris tiene igualmente en su historial, grandes
gestas dentro del atletismo catalán. Como atleta perteneció
al C. D. Hispano-Francés, R.C.D. Español
y F.C. Barcelona. Como entrenador estuvo un año
en el R.C.D. Español hasta la disolución
de la sección atlética, y en el C.A. Laietània
de Mataró por un período de ocho años.
Fué
seleccionado en varias ocasiones para representar a la Federación
Catalana en eventos interrregionales e internacionales, siendo
su primera actuación, el encuentro disputado en la ciudad
italiana de Génova contra la selección de Liguria
en 1.950 en la prueba de 1.500 m..
Participó
en todas las pruebas de cros y carreras pedestres más tradicionales
del calendario catalán, las cuales harían una lista
inacabable. Se proclamó campeón y plusmarquista
de Cataluña de la categoría júniors en las
pruebas de 800 y 1.500 metros. También conquistó
los títulos de campeón de Barcelona y Cataluña
absolutos de 800 metros, los años 1.951-52-55-56-58-60-62
y 64 y de los 1.500 metros los años 1.952-54-55-56-61-62
y 64, disputados en diferentes localidades de la geografía
catalana.
Entre los muchos hitos que Barris marcó
para el atletismo español, está también el haber sido el introductor
en nuestro país del Interval Training, sistema de entreno
fraccionado. Aunque alguna cosa parecida ya se practicaba en España, la meticulosidad
de ejecución que requiere este sistema era totalmente desconocido
entre nosotros. Su experiencia con este tipo de trabajo, junto
a los descubridores del mismo, Woldemar Gerschler y doctor
Reindall en Friburgo durante varios años, lo implantó en
España celebrando todo tipo de coloquios con técnicos y atletas.
A pesar de su dilatado historial, Barris
solamente compitió una vez en pista cubierta. Fue en la inuguración
del Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid en el año 1.960,
en la rueba de los 1.000 metros lisos, que ganó estableciendo
el primer récord oficioso de España con el tiempo 2'29"2.
Esta prueba organizada por la Federación Española, se desarrolló
sobre el perímetro de la pista de madera de ciclismo. Hay que
señalar que todos los atletas participantes corrieron con las
clásicas "bambas" de goma, sin clavos ni ningun tipo
de adherencia con el suelo.
En
aquellos tiempos todavía no existían en España
las pistas sintéticas en cuanto
a pistas cubiertas nos referimos, siendo esta especialidad prácticamente
desconocida dentro de nuestro entorno atlético. No había
campeonatos estatales ni nada parecido, sólo alguna prueba
experimental como podrían ser los Campeonatos de Cataluña
en pista de cemento. Estos se celebraron en uno de los
pabellones de la actual Feria de Muestras de Barcelona, con un
perímetro de pista de unos escasos 150 metros de cuerda,
totalmente plana, sin peraltes y con unas curvas un tanto atípicas,
rodeadas de columnas por todos lados. Pero todo era empezar.
La
presentación de Tomás Barris en Escandinavia, fue
otro hecho histórico en los anales del atletismo español.
Fue en la ciudad sueca de Goteborg, el día 4 de julio de
1.957, cuando venciendo contra pronóstico a los mejores
especialistas nórdicos, en la prueba de los 2.000 metros
lisos, se convirtió en el primer atleta español
que ganó un meeting internacional de alta competición
en pista al aire libre.
Su récord de 1.500 metros de 3'41"7
alcanzado en la ciudad finlandesa de Turku
en 1.958, le significó ser el atleta español que más cerca estuvo
nunca de batir un récord mundial absoluto en pista al aire libre,
del que sólo le separaron 3 años. Esta gesta que
conservó durante 27 años, la superó José Luís González
en el año 1.985 cuando en la ciudad de Niza batió
el récord español con el tiempo de 3'30"92 que le acercaron
en 2 años a este tope universal. Actualmente en los albores
del siglo XXI, 42 años después de aquel memorable récord de Turku,
Barris es el segundo español en este singular ránking, compartiéndolo
con J. M. Abascal y Antonio Campos.
Tomás Barris
abrió las puertas de Europa a muchos atletas españoles,
saliendo a competir con él, a los más famosos estadios
del continente Pep Molins, Antonio Amorós,
Carlos Pérez, Manuel Augusto Alonso, José
Luis Martínez, Luis Felipe Areta, José Luis Albarrán,
Sergio Vázquez, Luis Mª Garriga, José Mª
Isasa, Cesareo Marín, Francisco Celaraín, Atilano
Amigó, entre muchos otros. Todos ellos campeones o
plusmarquistas espanyoles que supieron aprovechar muy bien su
oportunidad para dejar constancia de su gran calidad atlética.
Se puede afirmar que fue a partir de este momento cuando comenzó
el auge del atletismo español a nivel internacional.
Aunque Barris nunca pudo bajar de los
50 seg. en los 400 metros lisos, pudo conseguir, no obstante,
esta falta de rapidez natural, el récord español de 800 metros
con 1'48"7, gracias a su dureza de ritmo y su fuerza terminal,
que siempre acababa imponiendo en la segunda fase de esta durísima
prueba a atletas mucho más rápidos que él.
Uno de los récords no por todos conocido
de Tomás Barris, aunque quizás sería mejor decir mejor marca,
es el tiempo que consiguió en la prueba de 800 metros lisos de
1'50"3 en Mainz el 26 de junio de 1.963 o la marca de también
1'50''3 conseguida en Madrid el dia 7 de Junio de 1.964 que le
supuso ser el mejor atleta mundial para mayores de 33 y 34 años
respectivamente. Este tiempo se mantuvo en vigor hasta el año
1.971 en que el neozelandés George Scott lo superó
en 1'49"8. También, consiguió con 32 años
la mejor marca europea de 800 con 1'49''8 realizada en Burdeos
el 22 de julio de 1.962 y que mantuvo hasta 1.965 cuando R. Tutin
hizo 1'49''6.
Otro hito dentro del entorno español del
mediofondo que todavía conserva,
es haber sido el atleta que más ampliamente rebajó un récord español
de esta especialidad. Desde del 1'54"5 de Manuel Macías
el año 1.954 en la distancia de 800 metros hasta el 1'48"7
del año 1.959 de Barris distan una mejora de 5 seg. y 8 décimas.
De igual manera en los 1.500 metros los 3'54"5 del mismo
Macías del año 1.954, lo rebaja en 12 seg. y 8 décimas
dejándolo en un crono de 3'41"7 el año 1.958.
Tomás
Barris pudo realizar toda su intensa actividad atlética
gracias a las facilidades que siempre encontró por parte
de la Diputación Provincial de Barcelona, de la
cual era funcionario de plantilla. Destinado a la Biblioteca Nacional
de Cataluña, ocupó un cargo de responsabilidad en
el Gabinete de Servicios Técnicos Industriales, al cuál
se dedicó totalmente al finalizar su actividad atlética.
En el curso de sus frecuentes giras por
Europa, Barris tuvo oportunidad de convivir con atletas y entrenadores
de diferentes nacionalidades, en las más importantes escuelas
deportivas. Friburgo, Ruit, Jonville, Verömekki, Volodalen, entre
otros, fueron oportunidades que supo aprovechar muy bien para
recopilar datos de diferentes sistemas de preparación que siempre
supo adaptar con el Interval-Training de la escuela de
Friburgo y transmitir al atletismo español.
Su victoria más importante por la trascendencia
que tuvo en Europa, fue la conseguida en Madrid en el mes de mayo
de 1.957 cuando en el transcurso del encuentro entre las selecciones
de España y Alemania disputado en las pistas universitarias de
la capital de España, venció contra todo pronóstico, consiguiendo
la única victoria de España, al ex-recordman
mundial Werner Luegg en la prueba
de los 1.500 metros. Este triunfo tuvo una gran repercusión en
toda Europa donde se le abrieron las puertas de los más famosos
estadios.
Su mayor frustación deportiva fue su participación
en los Juegos Olímpicos de Roma en 1.960 donde tuvo una de sus
peores actuaciones de su vida atlética. Una lesión sufrida en
el tendón de Aquiles en una de sus actuaciones nórdicas, le supuso
interrumpir toda su preparación para la cita olímpica. Cuando
parecía superada se le volvió a reproducir a los 900 metros
de carrera, la cual terminó en pésimas condiciones.
El dominio de Barris en España, concretamente
en su prueba preferida, de los 1.500 metros lisos, fue tan amplio
y absoluto que marcó un hito no superado todavía por ningún
atleta español. Durante diez años consecutivos, desde 1.955 al
1.965, ningún atleta hispano consiguió superarle en esta
emblemática distancia. Tuvo que ser en el campeonato de España, disputado
en el estadio Vallehermoso de Madrid, el dia 18de julio de 1.965
cuando al verse superado en la final de los 1.500 metros por el
guipuzcoano Aguilar y el madrileño Morera, cuando
Barris perdió esta imbatibilidad que con tanto empeño siempre
defendió. Fue el momento de su retirada definitiva del atletismo.
Había terminado un ciclo y se tenía que dejar paso a nuevas generaciones
de atletas. Se retiró conservando en su poder todos los récords
absolutos de España de medio fondo, desde los 800 metros hasta
los 3.000 metros lisos.
Retirado ya de toda la competición, Barris
fue requerido por la Federación Española de Atletismo para que
capitaneara la selección española en su encuentro contra Turquía
en Estambul. Era deseo de la Federación que su
despedida tuviera el marco digno que su historial atlético merecía.
Fue un acto celebrado en la misma Embajada de España de la capital
turca, donde Barris recibió de manos del Presidente de la Federación
y del propio Embajador, sendas distinciones que recordaban su
trayectoria atlética.
Como
los récords se establecen para que otros los superen, también
los de Tomás Barris, tuvieron su sucesor. Fue un joven atleta
aragonés, Alberto Esteban, el rival más difícil de vencer que
Barris encontró en los últimos años de su trayectoria deportiva,
el digno sucesor de unos registros que se mantuvieron durante
más de una década inamovibles en la tabla de récords españoles.
El primero de ellos fue el de 800 metros, cuando en París, el
año 1.966, finalizó esa prueba con un tiempo de 1'48''0, siendo
más tarde en Estocolmo, ya en el año 1.968, cuando con un tiempo
de 3'41''3, rebajaba el de 1.500 metros, precisamente en el mismo
Estadio Olímpico de la capital sueca, donde Tomás Barris cimentó
su credibilidad internacional con importantes victorias y récords
españoles durante el curso de los años cincuenta.
Una
vez finalizada su etapa competitiva, Barris se casó con
Mila, la hija del que fue su entrenador en el R.C.D. Español
de Barcelona, Manel Cutié, y con la que tiene 4
hijos: Anna, Marta, José Mª y Víctor.
En
el curso de sus contínuas giras atléticas, Barris
se vió obligado a utilizar el avión en 512 ocasiones
con un total de 1003 horas de vuelo, experimentando muchas incidencias
y anécdotas no recomendables a nadie. Hay que significar
que sentía auténtico pavor para viajar en este medio
de locomoción pero, o vuelas o te quedas en casa...
Durante
5 años Tomás Barris desempeñó el cargo de vicepresidente de la
Federación Catalana de Atletismo bajo la presidencia de Romà Cuyàs
en su primer periodo de gobierno. Una vez ganadas las elecciones
para una segunda etapa, que se presentaba muy prometedora para
terminar de estructurar los cimientos del atletismo catalán, Tomás
Barris tuvo que dimitir en desacuerdo con Romà Cuyàs y su personal
forma de gobernar y conducir este segundo mandato, que a su entender,
tenía otra lectura de ejecución diferente a la anterior.
PREFERENCIAS
PERSONALES
Personalidad
deportiva española más universal del Siglo XX: Juan A. Samaranch.
Atleta internacional que más admiró: Herbet Elliott.
Atleta
femenina internacional que más admiró: F. Blankers-Koen.
Medio fondista español más completo: José Luís González.
Medio
fondista española más completa: Maite Zúniga.
Mejor atleta español de todos los tiempos: Fermín Cacho.
Mejor
atleta española de todos los tiempos: Carmen Valero y Marta Domínguez.
Atleta español más difícil de vencer: Alberto Esteban.
Mejor
atleta español de marathón: Abel Antón
y Martín Fiz.
Mejor
atleta español de cros: Mariano Haro.
Mejor
atleta española de cros: Carmen Valero.
Mejor
atleta de marcha atlética: Josep Marín i
Francisco "Paquillo" Fernández.
Mejor
atleta femenina de marcha atlética: Mari Cruz Díaz
y María Vasco.
Mejor recuerdo deportivo: Juegos Olímpicos de Roma
de 1.960.
Su mejor amigo: Pep Molins y Antonio Sabugueiro.
Su mejor club: C. A. Laietània de Mataró.
Su mejor victoria atlética: Los 1.500 m. en el España-Alemania
en Madrid.
Personas que más le ayudaron en sus inicios: Gerardo
García y José Mir.
Su mejor entrenador: Manuel Cutié, Olli Virho
y Woldemar Gerschler.
Mejor
entrenador español de medio fondo: Gregorio Rojo.
Mejor
estadista atlético español del siglo XX:
José Mª García.
La mejor ciudad que conoció: después de Barcelona,
Londres.

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Tomás Barris ganador del "Trofeo
Teresa Herrera" en el viejo Estadio Riazor de A Coruña
el año 1.959 en la prueba de 3.000 metros lisos.
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